Llegó con fiebre al hospital y, por un cambio de protocolo, terminó compartiendo baño con un paciente con coronavirus

Jamás pensé que me iban a poner en la sala con una persona positiva al COVID, jamás se me cruzó. Pero cuando me enteré, ya había compartido 7 horas. ¿Qué podía hacer? Ya estaba como quien dice en el horno, ya estaba ahí. Yo sólo tenía fiebre, y me hicieron compartir horas con un paciente positivo de COVID-19”, relató.

La señora fue sola al hospital porque tenía fiebre alta, y se sorprendió cuando la dejaron internada en la Sala 1, destinada a pacientes sospechosos de coronavirus. En el lugar le manifestaron que había un baño para positivos y otro para pacientes que esperaban el resultado del hisopado, pero como en uno de los baños no funcionaba la ducha, terminaron utilizando todos el mismo sanitario.

Con el correr de las horas, el estado de la salud de la señora fue mejorando y, finalmente, el sábado por la noche la dejaron irse a su casa.

Dijo también que cuando ella puso el grito en el cielo por la utilización del baño compartido, “el paciente positivo se puso de mi lado, no lo tomó a mal…me dijo, tenés razón, van a seguir entrando personas y van a compartir el baño…”, y agregó que en un momento el personal de Salud que los atendía “nos dijeron que tratáramos de ir lo menos posible al baño…y que si no nos gustaba fuéramos a un centro privado”.

Indignada, la mujer manifestó que “me querían llevar al hotel para resguardarme, me dijeron…¿A guardarme de qué, después de haber compartido 30 horas un baño con una persona positiva?”.

La señora relató que ella quedó internada en la mañana del viernes y la ubicaron en un cubículo y le dieron un barbijo, y en la Sala había otros tres pacientes.

“A la nochecita yo siento que el primer paciente, que es positivo, pregunta si alguien se va a bañar. Entró él al baño. Le hago seña al que estaba en la otra cama, para preguntarle por qué nos dice que se va a bañar…entonces me dice que esa persona tiene un baño, pero la ducha no andaba, así que se iba a bañar en el baño que tenemos para nosotros los que no nos habían dado el resultado…esta persona entró al baño, se bañó y tocó todo… Primero me asombré porque no me habían dicho que la ducha de él estaba rota, o que no tenía ducha…yo menos quería ir al baño, trataba de aguantar todo, era viernes, 9 de la noche, y yo me quedé hasta el sábado a las 9 y media. Tampoco tenía los medios, porque sólo tenía un barbijo. Cuando tuve que ir al baño, fui con todas las precauciones, con papeles por todos lados que después tiré en un tacho para descartar todo”, explicó.

“La persona positiva siempre llorando, siempre llorando, muy angustiada, después uno va conociendo quiénes son, uno empieza a hablar y a presentarse…preguntándole yo, que soy muy conversadora…”, dijo también la mujer.

Cambio de protocolo
Sobre el origen de su ingreso al hospital Centenario, la señora dijo que “todo empezó el jueves a la tardecita, me empecé a sentir decaída, pero lo tomé por el trabajo, hijos chicos, la tarea de la escuela… Me acosté y en la madrugada tenía 38 grados de fiebre, el viernes tenía que ir a trabajar.

Ya en el hospital, en la parte de entrada, donde te reciben, me derivaron al consultorio febril, eso fue el viernes, yo comenté que había estado con fiebre toda la noche”.

“Los chicos de Salud se prepararon, se pusieron barbijo, cofia, y después me tomaron los datos como corresponde, si había estado en contacto con algún paciente, algún conocido, yo trabajo en un lugar donde transita mucha gente y uno no le va preguntando a las personas», comentó.

Agregó que «después vino la doctora, me hicieron el hisopado y me dio un papel, me dijo que me tendría que retirar a mi casa si tuviera un lugar para estar aislada. La familia con la que yo vivo ahora somos tres personas, pero puedo tener una habitación sola. Con las recomendaciones, a las diez de la mañana del viernes me retiraba».

«En el momento que yo estaba ahí, mandaron la orden de que todo el que tenía hisopado se debía quedar internado. Ellos me iban a avisar del resultado por teléfono a mi casa, pero cambió el protocolo. Así que me llevaron a la sala en silla de ruedas por si me podía descompensar de los nervios. Es una situación que no esperaba, me llevaron a la sala de aislamiento, la número 1 del Hospital, que han preparado para los casos sospechosos”, concluyó.

Radio Máxima

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