Que la pandemia no nos haga menos humanos

Hablando de enfermedades infecciosas, tengo muy presente cuando mi hija de 4 años se enfermó y su estado de salud comenzó a deteriorarse, no respondía al tratamiento y los diferentes especialistas que la veían no daban en la tecla.

La impotencia de uno como padre médico y madre también de la salud, agravaban nuestra angustia de padres. Ella dejo de ir a la salita de 4 del colegio por que los ataques de tos eran cada vez más intensos, que no la dejaban alimentarse bien y también los padres alejaban a los compañeritos de ella por miedo (los entiendo) y sólo una madre se animó a preguntar mientras las otras miraban de lejos. Ella igual sonreía y aguantaba la tos para que no la vieran mal, como si fuera culpable de estar así.

No buscábamos culpables, sólo un diagnóstico y el tratamiento adecuado que mejorara su pequeño cuerpito tan frágil. No queríamos que la vieran así porque algunos familiares decían que era psicológico, pero uno sabía que era un enemigo invisible (virus, bacteria u hongo). Su fragilidad tolero muchos pinchazos y viajes a Buenos Aires para encontrar el diagnóstico… hasta que ese día llegó por fin, volviendo de Capital nos avisan que la Serología para tos convulsa era positiva. Nos preguntamos: ¿Cómo podía ser si estando vacunada, se había enfermado así? Pero lo importante era que ya sabíamos que era una bacteria, que la podíamos tratar con antibióticos y así fue. A la semana de tratamiento estaba mejor y con el tiempo se recuperó y pudo volver al colegio recién este año (informando al colegio el diagnóstico y el alta médica obviamente).

Con esto quiero decir que nadie es culpable de enfermarse y más de un enemigo invisible que no respeta nada y a nadie. Lo único que podemos hacer es cuidarnos y cuidar a los más desprotegidos, pero si el enemigo nos ataca, o ataca alguna persona conocida, nuestra reacción no debe ser de desprecio y de ataque al enfermo, porque le sumamos angustia a el o ella y a su familia. También hacemos que por el miedo a consultar por algún síntoma de esta u otra enfermedad, trate de ocultarse o auto medicarse, empeorando su salud y poniendo en riesgo su vida.

Hemos evolucionado como humanos, pero lamentablemente la pandemia y la facilidad de opinar por las redes sociales, el miedo impuesto por algunos colegas y funcionarios, nos están haciendo retroceder a la época de antaño donde se estigmatizaba al enfermo de lepra, TBC o HVI. Debemos tener más empatía y recordar que la parte emocional-mental es fundamental para recuperarse de esta u otra enfermedad… como contar de la caricia de mamá y la voz de un ser querido cuando tenemos una nana.

PD: vean o vuelvan a ver la película Patch Adams, con el gran Robin Williams.

Dr. Torres Marcelo

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